La catarata aparece cuando el cristalino del ojo pierde progresivamente su transparencia, pudiendo producir una disminución de la visión y afectar a la calidad visual.
La cirugía de catarata consiste en sustituir el cristalino opacificado por una lente intraocular, con el objetivo de recuperar la transparencia del sistema óptico del ojo y mejorar la visión.
Antes de la intervención se realiza una valoración oftalmológica completa para conocer las características de cada ojo y determinar la opción quirúrgica y la lente intraocular más adecuadas para cada paciente.
La catarata es una de las causas más frecuentes de pérdida progresiva de visión. A medida que el cristalino pierde transparencia, pueden aparecer síntomas como visión borrosa, menor nitidez o dificultades para realizar determinadas actividades cotidianas.
Cuando la catarata afecta a la visión y a la calidad de vida, la cirugía puede ser una opción para recuperar una mejor calidad visual.
La decisión de intervenir debe individualizarse en función de la visión, las características del ojo y las necesidades de cada paciente.
Cada paciente presenta unas características oculares diferentes. Por ello, la valoración previa es fundamental para planificar la intervención y seleccionar la opción más adecuada.
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Se realiza una valoración completa del ojo para conocer las características del cristalino y del sistema visual y determinar si la cirugía está indicada.
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La planificación quirúrgica permite determinar las características de la intervención y seleccionar la lente intraocular más adecuada para cada paciente.
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Durante la intervención se sustituye el cristalino opacificado por una lente intraocular, con el objetivo de recuperar una mejor calidad visual.
La catarata suele desarrollarse de forma progresiva. Una valoración oftalmológica permite determinar si los cambios en la visión están relacionados con una catarata y si es necesario plantear tratamiento.
Una valoración personalizada para cuidar tu visión
La decisión de realizar una cirugía de catarata debe basarse en una valoración oftalmológica individualizada y en las necesidades visuales de cada paciente.